Se trata de una casona ubicada en el casco antiguo de la Villa, en una zona silenciosa, en donde se inicia la subida al Castillo Templario, siglo XIII, transformado en la Iglesia de Santa Maria. La casona ha sido rehabilitada conservando su estructura de gruesos muros y techos descubiertos que dejan ver un decimonónico entramado de vigas de castaño en cúpulas atrevidas. Se ha buscado un ambiente interior silencioso con un amplísimo pasillo que reecoge exposiciones de fotografías sobre el singularísimo paisaje de Hervás. Los siete apartamentos se han instalado con todas las comodidades que hagan grata la estancia del visitante y se han decorado con pinturas de Juán Carrillo: Medalla de oro de Paris